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Lélape

Lélape. El perro mitológico destinado a atrapar siempre lo que cazaba. Perseguidor de la Zorra de Teumesia. Mitologia griega

Lélape era un perro legendario que apareció en los cuentos de la mitología griega, ya que Lélape era el perro de caza que estaba destinado a atrapar siempre lo que cazaba.

Lélape, un regalo de Zeus

Lélape era un perro de caza sin parentesco conocido, y aunque algunos sugieren que Lélape fue el mismo perro que protegió al bebé Zeus en Creta, no hay cuentos que sobrevivan sobre cómo el animal llegó a existir.

Lélape cobra importancia tras el secuestro de Europa por Zeus. En forma de toro, Zeus había llevado a Europa a la isla de Creta, y había hecho el amor con la hermosa princesa. Europa se quedaría embarazada de tres hijos de Zeus, Minos, Radamantis y Sarpedón, pero por supuesto Zeus no podía quedarse al lado de su amante embarazada.

Zeus dejaría a Europa sola en la isla de Creta, pero cuando se marchó dejó a su amante varios regalos que podrían ser de utilidad en el futuro. Un regalo era una jabalina, que al ser lanzada siempre daba en el blanco, un segundo regalo era Talos, el hombre de bronce que sería un protector físico de Europa, y el tercer regalo era Lélape, el perro de caza que siempre capturaba a su presa.

Lélape propiedad de Minos

Europa prosperó en Creta, casándose con el rey Asterión, pero finalmente la Europa mortal moriría y mientras Talos se convirtió en el protector de la isla, la jabalina y Lélape fueron heredados por Minos, que también se convirtió en el rey de Creta después de Asterión.

Minos tenía un problema, pues su celosa esposa, Pasifae, había transformado su esperma en escorpiones venenosos y otro tipo de criaturas, esta transformación tenía el propósito de reducir las relaciones extramatrimoniales de Minos, pues cualquier amante del rey sería asesinado.

Lélape y Procris

Fue entonces cuando los caminos de Procris y Minos se cruzaron, y la princesa ateniense prometió al rey que ella podría curarlo. En agradecimiento, Minos le regala la jabalina y a Lélape.

Procris regresaría con su marido, Céfalo, pero después de que Céfalo matara accidentalmente a su esposa en un accidente de caza, los regalos que una vez pertenecieron a Europa ahora eran propiedad de Céfalo.

Anfitrión viene a por Lélape

Fue a Céfalo a quien Anfitrión acudió cuando el marido de Alcmena había recibido el encargo por Creonte de librar a Tebas de la amenaza que era la zorra de Teumeso.

La monstruosa zorra de Teumeso, que se alimentaba de hombres, era una amenaza mortal para el pueblo de Tebas, pero también era un animal destinado a no ser capturado nunca, por lo que Anfitrión, así como cualquier otro cazador que lo hubiera intentado, no había podido acercarse ni siquiera a la captura de la bestia.

Anfitrión, por lo tanto, consideró que la única esperanza que tenía era hacer uso de Lélape, ya que por supuesto estaba destinado a capturar siempre a su presa.

Céfalo aceptó usar Lélape para cazar a la zorra de Teumeso y, a cambio, Anfitrión prometió a Céfalo compartir el botín de la próxima guerra con los tafianos.

Lélape en Tebas

Anfitrión, Céfalo y Lélape regresaron juntos a Tebas, y Lélape le dieron a oler el aroma de la zorra teumesia.

Ahora existía un dilema para el zorro que nunca podría ser atrapado, estaba siendo perseguido por el perro que nunca podría fallar, y ¿qué destino iba a ser cumplido?

Zeus observó los acontecimientos alrededor de Tebas, y reconociendo la paradoja que estaba ocurriendo decidió poner fin a la persecución de Lélape, aunque el dios lo hizo de tal manera que ninguno de los destinos se volvió inválido.

Lélape y la zorra teumesia se convirtieron en piedra antes de que sus semejanzas fueran puestas en los cielos, para que pudiera continuar una persecución eterna, pues el zorro se convirtió en Canis Minor (Can Menor), y Lélape en Canis Maior (Can Mayor).